El acné es una afección dermatológica que en algún punto repercutirá en nuestras Vidas de manera negativa, ya sea tarde o temprano. Pudiendo manifestarse en brotes faciales como lo es en la mayoría de casos o exponiéndose peculiarmente en el cuerpo del individuo englobando las áreas más comunes como la espalda, el pecho, los brazos y los glúteos al ser la Piel del cuerpo mucho más gruesa y con los poros más amplios los brotes se manifiestan severamente.

 Aunque se desconoce en la actualidad el origen exacto de este distintivo tipo de brotes, estudios e investigaciones profesionales han logrado determinar que la genética es un factor influyente en la expresión de este irritante padecimiento.

Lo que a Ciencia cierta se conoce es por qué se produce esta anomalía, y es que al obstruirse los folículos de la Piel con impurezas como el sebo y las Células muertas se cede pronunciadamente al proceso de formación de los barros.

Factores influyentes en su aparición

El uso de medicamentos con alto contenido en andrógenos o litio y asimismo los clasificados como Alimentos con un alto índice glucémico como lácteos y carbohidratos.

Actividad hormonal en altos niveles o en ascenso (periodos que pueden variar en la adolescencia y en el Ciclo del embarazo), anticonceptivos orales repercutan e impactan negativamente desarrollándose mayores inconvenientes. La limpieza en exceso o el implemento de productos agresivos a nuestra piel, es uno de los motivos por el cuál puede existir un brote que genere una alerta.

Tratamiento y control a gestionar

Una solución completa de raíz a la problemática quizás no sea lo que suceda de la noche a la mañana, pero favorablemente existen a nuestra disposición diversos hábitos que sin duda contribuirán positivamente a la mejoría del inconveniente a tratar.

Cabe destacar que el tratamiento desempeñará un mejor efecto al tomar en cuenta factores fundamentales como el sexo, la edad, el periodo de padecimiento de la enfermedad y la magnitud de las complicaciones de los brotes, por eso expertos en la materia y profesionales relacionados intervienen como la mejor opción al momento de comenzar con la limpieza.

Si el individuo manifiesta brotes de leve o moderada proporción, eficazmente se pudiese tratar y emplear con sutiles lociones y tópicos específicos a la condición afectada de la Piel, siendo este el caso correspondiente de productos que integren como componentes principales el peróxido de benzoilo, azufre, resorcinol o ácido sulfúrico (incrementa la posibilidad de presentar efectos secundarios que alternan desde la resequedad de la Piel hasta la descamación de esta).

Al presentar lesiones de mayor gravedad lo esencial es que un dermatólogo guíe el proceso de mejoría y recete responsablemente los medicamentos de efecto potente que destacan por su intensidad al combatir las bacterias que estimulan los brotes de acné.

Hábitos a implementar en la rutina de la piel afectada

  1. Al emplear las actividades de higiene personal como ducharse, recuerda emplear un jabón o un gel limpiador que no irrite o sea abrasivo con el acné. Productos específicos para Pieles irritadas y con tendencia acnéica proporcionarán excelentes resultados.
  • Mantén una dieta sana y balanceada fundamentalmente en frutas Y vegetales apartando los alimentos con componente glucémico, no son convenientes en lo absoluto al desarrollar y estimular futuros brotes.
  • Recuerda que la superficie en la que se recuesta, reposa o apoya la zona propensa al acné debe estar totalmente limpia, es por ello que la ropa, sábanas, toallas, entre otras cosas que interactúen en el tacto con
  • El estrés podría influenciar gravemente empeorando la situación. Evita situaciones exhaustivas y ejecuta actividades relajantes que mantengan la plenitud.
  • La fricción perjudica las lesiones.
  • Evitar usar prendas o cualquier tipo de Objetos que rocen o ejerzan presión con los diversos tipos del surgimiento.
  • Exfolia delicadamente con productos dirigidos a la sensibilidad. Exfoliando la Piel se logrará remover concretamente las Células muertas e impurezas alojadas en la Piel, precaviendo cuidadosamente las espinillas y barros inflamados.
  • No acudir a tocar, exprimir o reventar las espinillas o granos debido a que esta acción se reflejará en una amplia variedad de marcas y cicatrices.