A lo largo de nuestra existencia nos han implementado e idealizado el nocivo rol que pudiese desempeñar el café en el sistema del cuerpo humano, y es precisamente la razón por la cual hacen énfasis y se refieren a ello como toda una probabilidad.

Bien se sabe que todo en exceso es malo, y esta no es la excepción para la bebida de mayor consumo de todos los tiempos. Son millones los que recurren a su taza o dosis diaria para obtener el impulso y la energía que aseguran que les proporciona su componente principal, la cafeína, siendo para otros el factor determinante e influyente que incentiva el exhaustivo insomnio cotidiano a causa de su alto contenido.

Desde tiempos remotos circulan especulaciones que afirman que el café ocasiona un incremento en cualidades negativas traumáticas para el organismo como disponer al individuo a ser propenso a padecer altos niveles de colesterol, al igual que predominan teorías que apoyan la injerta de esta infusión de acuerdo a los beneficios que sostiene y provee tomar una taza de café, entre ellos encontramos que aumenta el nivel de mejoría en pacientes que padecen enfermedades coronarias. Pero entonces…

¿El café y su composición que impacto manifiesta en la salud del cuerpo humano?

Con un adecuado y responsable control y lineamiento del consumo de la cafeína se concluyó según lo indican estudios e investigaciones relativas que el café NO es pernicioso o dañino en lo absoluto para el bienestar del organismo al ser ingerido moderadamente.


Horarios recomendados para su consumo


Mediante lo establecido por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), facultad centrada en expandir estudios e investigaciones profesionales de gran veracidad informativa relacionados al corazón, afirman que una persona promedio no debería de exceder las cuatro tazas de café a lo largo del día, siendo esto un claro indicio de riesgo, por lo que en general se enfocan en predeterminar una dosis (equivalente a una taza) que saciaría el deguste y renovaría la energía requerida.

En cuanto a los horarios específicos determinan que en el rango de el medio día es el momento preciso para disfrutar de su dosis diaria, parece algo extraño si se compara al ritmo y rutina en la que incorporamos esta bebida a nuestro sistema digestivo, pero tiene su lógica razón científica.

Cualquier persona a la que se le pregunte el horario en el que incorpora su café a su régimen alimenticio erróneamente responderá que en el transcurso matutino, acto que ejecutan de manera inconsciente al no estar inculcados del respectivo procedimiento hormonal que se basa en los altos niveles de la hormona cortisol que suelen elevarse en las principales horas de la mañana, entre las cinco de la madrugada y las ocho de la mañana, a lo que se traduce como un alto impulso de energía que recibe el cuerpo humano, activándolo por completo, por eso lo recomendable de acuerdo a los expertos de la salud es consumir la dosis de cafeína cuando los niveles de cortisol hayan descendido.

En el transcurso del mediodía una taza de café proporcionará las cualidades necesarias para afrontar el día con total concentración, si luego requiere de una recarga de energía podría optar por degustar una nueva bebida de esta infusión antes de las cinco de la tarde, ya que a más tardar de esa hora beber una taza de café pudiese estimular inconvenientes en el intervalo de el periodo del sueño.