Existen infinidades de factores que pueden influenciar positiva o negativamente en las emociones del ser humano. Circunstancias y acciones de alta complejidad que transmiten una percepción agobiante y de tensión que estimulan la desmotivación en las actividades que conforman la rutina de la cotidianidad.

La ansiedad, el cansancio, la apatía y el sentimiento abrumador suelen ser unos de los principales síntomas que manifiesta un individuo con sobrecarga emocional, cada vez más frecuente y presente entre la sociedad, en una escala internacional a causa del covid – 19, enfatizando e incrementando la presión a la hora de establece y concretar las asignaciones y deberes a lo largo del día.

Esa sensación de “ya no poder más “ se convierte en la característica fundamental de este trastorno, pero… ¿Cómo se puede diagnosticar concretamente? Pérdida de la memoria, desconcentración al entablar una conversación, ataques o impulsos de ira y enojo, desenvolver una actividad y pensar en algo que afecte emocionalmente y disturbe la paz mental, sentirse vulnerable y estar propenso a llorar o el simple hecho de sentirse cansado de la vida son señales claras de que ocurre un problema emocional que se debe tratar profesionalmente.

Estos síntomas mentales pueden adjuntarse con otros síntomas físicos, como lo es el caso del agotamiento a largo plazo, que aunque no se esté ejecutando ninguna actividad en lo absoluto de igual manera puede manifestarse prolongadamente.

¿Qué es lo primordial que recomiendan los especialistas a aquellas personas que padecen de este percance?

Como en cualquier otro trastorno o enfermedad vinculado a la salud mental, se debe reconocer el percance del cual se transita, afrontar los sentimientos y emociones que habitan en el interior de la persona sin alternativa opcional de reprimir los sentimientos y emociones perjudiciales mencionados, porque no desaparecerán y surgirán inesperadamente desatando una nueva problemática, lo adecuado es dejar fluir y sentir cada uno de ellos.

¿Como se proyectaría eso? Si la necesidad exige que llores, lo conveniente es que se drene el conflicto dándole paso a lo que dicte la emoción, así poco a poco gestionará de una manera más sencilla los sentimientos y emociones más profundos e íntimos de su ser, evitando que se exprese un inconveniente relacionado a largo plazo que impida avanzar pacíficamente con el transcurso de la vida.

Arranque de raíz todo aquel pensamiento o índice negativo

Es contraproducente el hecho de que la mente esté canalizando únicamente los pensamientos negativos, por eso hay que establecer un límite para procesar la información negativa que la mente proyecta y descartarla sabiamente para que no atribuya al deterioro emocional. Una práctica favorecedora es intercambiar conscientemente todo aquel pensamiento negativo por uno que fundamentalmente contribuya y proporcione bienestar y estabilidad a la salud emocional del individuo afectado.

Quienes te rodean no son responsables de tu conflicto interior

Aunque en muchas circunstancias las personas que cohabitan en su entorno o establezcan una relación con el que usted puedan influenciar en su estado de ánimo, se debe idealizar y tener claro que solo usted determina y dispone del mando de sus emociones y su capacidad para sobrellevar las situaciones que afecten su integridad. Solo usted es responsable de como las personas intervienen y actúan sobre su bienestar.